TETRIUM GENUS - Cuestión de Género en el Derecho Internacional

06.07.2020

Artículo escrito por Nicolás Onchalo, abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Aspirante a Adscripto de Segunda en la materia de Derecho Internacional Publico en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y en Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).


La cuestión de género, si bien no es un tema nuevo de debate, es un tópico de suma actualidad en la mayoría de los países. Siendo un fenómeno social de alcance global, no escapa al análisis y tutela que el Derecho Internacional le brinda y que- a nuestro entender- es abordado a partir de dos concepciones. El siguiente artículo tiene por finalidad hacer un análisis comparativo de ellas para comprender cómo trata el Derecho Internacional la "Cuestión de Género" y cuáles son las medidas y normativas contempladas en las Instituciones internacionales.

La primera la denominamos "Concepción Binaria", que parte de la definición de las Ciencias Naturales al referirse al género como el grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo. Ejemplo de ello es la ilustración que hace del término el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998 en su artículo 7.3, al rezar: "a los efectos del presente Estatuto se entenderá que el término "género" se refiere a los dos sexos, masculino y femenino, en el contexto de la sociedad. El término "género" no tendrá más acepción que la que antecede"[1]. De aquí, haciendo un análisis revisionista histórico, se evidencia la desigualdad existente entre hombres y mujeres a nivel cultural, político, económico, jurídico y social, y se aboga por equipararla. Asi, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud, en su sitio web oficial, explica que "el género se refiere a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres. Las diferentes funciones y comportamientos pueden generar desigualdades, diferencias entre los hombres y las mujeres que favorecen sistemáticamente a uno de los dos grupos" [2].

En consecuencia se han creado numerosos Instrumentos y Organismos Internacionales entre los que destacamos: La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer[3], El comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer[4], Convenio sobre igualdad de remuneración[5] y la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza[6]. A su vez La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU estipula como quinto objetivo "lograr la igualdad entre géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas"[7] a través de la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia, reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado, y asegurar la plena y efectiva participación de las mujeres en los niveles decisorios de la vida política, económica y pública. Además esta organización elaboró una medida de aplicación a sus funcionarios denominada "Estrategia para Todo el Sistema sobre la Paridad de Género"[8] que persigue la meta de paridad total de sus puestos de trabajo para el año 2028.

En lo que respecta a este enfoque de la cuestión de género, consideramos loable el avance que la comunidad internacional hizo a la hora de otorgar protección jurídica efectiva a quienes históricamente fueron vulneradas en sus derechos y relegados a un segundo plano. Sin embargo, es señalable que éste criterio hace énfasis en una división basada en el sexo y la genitalidad, excluyendo así a un importante colectivo social.

A raíz de esto es que surge la segunda concepción, a la cual denominamos "Tetrium Genus". Utilizamos esta locución latina que identifica un punto de vista o un concepto distinto a otros dos clásicos y aparentemente contrapuestos para agrupar aquellas voces que sostienen que existen otros géneros además de la clasificación de "hombre-mujer". Judith Butler comulga con esta idea y define al género como "estado construido, radicalmente independiente del sexo, un artificio flotante libre, con la consecuencia de que el hombre y el masculino podrían significar tan fácilmente un cuerpo femenino como uno masculino, y una mujer y un cuerpo masculino tan fácilmente como uno femenino"[9]. Es así que hacen hincapié en la autopercepción de las personas, en donde el rol social ya no les es asignado, sino que ellas pueden elegirlo según al con el cual se sienten identificadas, o no hacerlo en absoluto.

En esta línea de pensamientos es que se erigieron los PRINCIPIOS DE YOGYAKARTA[10], una declaración de principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género en cuyo preámbulo se precisa que la 'identidad de género' se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento. Asimismo en el PRINCIPIO DOS se consagran los derechos a la igualdad y a la no discriminación, diciendo que las personas tienen derecho al disfrute de todos los derechos humanos, sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género.

Vemos como ejemplo de una medida implementada por una institución internacional que comparte el mencionado punto de vista a las "Orientaciones para el empleo de un lenguaje inclusivo en cuanto al género en español" [11] donde la ONU ofrece una serie de estrategias para que su personal emplee un lenguaje inclusivo en cuanto al género. Las estrategias pueden aplicarse a todo tipo de situación comunicativa, oral o escrita, formal o informal, con un público tanto interno como externo. Creemos que este segundo enfoque aborda la temática desde una perspectiva vanguardista y pone en tela de juicio a la concepción binaria, haciendo notar que existen sujetos de derecho que no verían sus intereses protegidos.

Sea cual fuera la óptica desde la que se vea la cuestión de género en el Derecho Internacional, es indudable que ambas acogen y refuerzan el Principio de Progresividad de los Derechos Humanos al ampliar el alcance y protección del Derecho a la Igualdad, por lo que las dos concepciones no deben de interpretarse como contrarias o excluyentes, sino como complementarias.


[1] https://www.un.org/spanish/law/icc/statute/spanish/rome_statute(s).pdf

[2] https://www.who.int/topics/gender/es/

[3] https://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CEDAW.aspx

[4]https://www.ohchr.org/SP/HRBodies/CEDAW/pages/cedawindex.aspx

[5] https://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/EqualRemuneration.aspx

[6] https://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/DiscriminationInEducation.aspx

[7] https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/gender-equality/

[8] https://www.un.org/gender/sites/www.un.org.gender/files/system-wide_gender_parity_strategy_s.pdf

[9] Adolphe, Jane, and Robert L. Fastiggi. "Gender (in International Law), "The International Center on Law, Life, Faith and Family (ICOLF)". Pág 2. La traducción es propia. https://icolf.org/wp-content/uploads/ICOLF.Gender-International-Law.28.11.2014.pdf

[10] https://oas.org/dil/esp/orientacion_sexual_Principios_de_Yogyakarta_2006.pdf

[11] https://www.un.org/es/gender-inclusive-language/guidelines.shtml