Fracture - Gregory Hoblit - 2007

04.07.2020

Fracture (titulada en Hispanoamérica como Crimen perfecto) es una película estadounidense del año 2007, dirigida por Gregory Hoblit. Está protagonizada por Anthony Hopkins, Ryan Gosling, David Strathairn y Rosamund Pike.

En el hilo argumental de la película, Theodore "Ted" Crawford (interpretado por el gran Anthony Hopkins), un ingeniero aeronáutico rico y talentoso, descubre que su esposa está teniendo una aventura con el detective de la policía Rob Nunally. Esto provoca que Crawford le dispare a su mujer, hiriéndola gravemente, e inmediatamente confiese el crimen a Nunally en la propia escena.

Crawford es llevado a juicio, y se involucra en una lucha de ingenio con el adjunto del fiscal de distrito William "Willy" Beachum (Ryan Gosling), quien considera que es un caso fácil que resolverá en un abrir y cerrar de ojos.

Para sorpresa de todos, en el juicio, Crawford actúa como su propio abogado, lo que sirve como vehículo clave para la trama de la película, el enfrentamiento de un fiscal estrella con un litigante supuestamente no entrenado.

En medio de esto, Beachum está ocupado realizando los preparativos para su transición de la ley penal a abogado corporativo para Wooton & Simms.

En el juicio, Crawford revela que el oficial de arresto (Nunally) estaba teniendo una aventura con su esposa y que también estuvo presente durante su interrogatorio. Por este motivo, su confesión es inadmisible como prueba, ya que pudo ser fruto de coacciones.

Además, Beachum descubre que la pistola de Crawford no fue utilizada para matar a su esposa, ya que nunca había sido disparada y no se corresponde con los casquillos de bala en la escena del crimen.

El fiscal pronto descubrirá que el acusado ha preparado con detalle su crimen y que las pruebas no son tan concluyentes como había pensado.

Se abre una interesante situación de conflicto de intereses (conocido como "revolving doors") por parte de un acusador público con un pie en el ejercicio privado. Finalmente, la integridad del personaje puede más que su ambición.

Fracture le agrega a la cuestión judicial una gran carga de suspenso.

Como menciona la página web abogacia.es, en un excelente análisis, hay en el film dos elementos originales, o al menos no muy habituales en este tipo de películas. El primero de ellos es el protagonista: que es un fiscal, que está a punto de cambiar fiscalía por un brillante futuro en un gran despacho de abogados. Por lo general en las películas judiciales el aguerrido fiscal suele ser el duro antagonista del abogado defensor. El segundo elemento novedoso es que la trama de la película está salpicada de ítems con significados jurídicos profundos.

El sospechoso, Ted Crawford, juega al ratón y al gato con los entresijos de la ley. Confiesa inmediatamente que ha asesinado a su esposa y lo hace policialmente ante la presencia de Rob Nunnally que era el amante de su mujer y el motivo por la que la ha asesinado. Obviamente hay posible contaminación de ese elemento probatorio y su nulidad se convierte en un obstáculo para la posible condena.

Finalmente, el jurado absuelve a un jubiloso Crawford. Su mujer yace en coma en la cama de un hospital, testigo mudo de un asesino prepotente y celoso. Todo, pues, ha terminado.

¿O no? Porque a partir de ese momento y con la carta del non bis in ídem, por el cual nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho delictivo, comienza una vertiginosa carrera contrarreloj entre las habilidades del fiscal y del asesino. Y no contamos más para no spoilear a los que no hayan visto la película.

Fracture es una brillante muestra de cómo el cine puede utilizar elementos constitucionales, penales y procesales para entreverarlos en una trama de pasiones muy humanas. La imagen y la Justicia, las palabras y las leyes.