El Proceso – Franz Kafka, 1925

18.06.2020

"Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido", así empieza la novela inacabada de Franz Kafka El proceso, publicada de manera póstuma en 1925 por su amigo y editor Max Brod.

El proceso nos sitúa frente a la angustia de Josef K., un gerente bancario sometido a un proceso judicial por un hecho que desconoce. Josef K. está detenido, según le informan, pero puede seguir llevando una vida normal siempre que declare ante un tribunal cada vez que se le indique (del que tampoco sabe cuándo ni dónde se reunirá) que está conformado por una nómina de jueces y abogados que, al igual que el propio acusado, saben prácticamente nada sobre el hecho del que deben fallar.

Paradigma de la pesadilla kafkiana, El Proceso es una encriptada pero feroz denuncia a la burocracia y a los regímenes opresores. La novela tiene un ritmo agobiante y que muchas veces genera incomodidad en el lector, uno de los mejores recursos usados por Kafka.

El lector poco a poco, se va sumergiendo en el aparato burocrático y angustioso creado por el autor checo, mientras que el protagonista se ve inmerso en una maraña jurídica de la que no podrá salir.

Todo el esfuerzo que realiza para dilucidar la verdad parece completamente absurdo, porque la ley, en vez de servir a los principios de justicia y libertad; se convierte en un aparato que solo está para justificar los empleos burocráticos y para sostener una ficción de Estado que termina descontrolando al individuo.

El Proceso muestra una estructura jurisdiccional con grandes semejanzas a cualquier estructura judicial: un acusado, un abogado, un tribunal.

Pero, lo que va a caracterizar esta estructura judicial son las profundas diferencias que podrían establecerse entre el aparato judicial del libro y las instituciones propias de un Estado de Derecho.

En el Proceso kafkiano, desaparecen principios constitucionales y básicos como el debido proceso, la publicidad, la doble instancia y las garantías procesales. Además, el principio de inocencia se tuerce de tal forma que el mismo Josef K. que en principio se siente tranquilo ante el proceso porque se sabe inocente, termina convencido de que de algo debe ser culpable.

A continuación, compartimos una cita del libro, donde se deja ver el pensamiento del autor sobre la necesidad de que los jueces y tribunales tengan un grado de conocimiento de la realidad social, y no solo legal:

"Aquí salía a la luz uno de los defectos de una organización judicial que establecía la confidencialidad del tribunal. A los funcionarios les faltaba el contacto con la población. Para los procesos habituales estaban bien dotados, un proceso así prácticamente avanzaba por sí mismo y solo necesitaba un pequeño empujón de vez en cuando, pero en los casos más sencillos o en los muy complicados se mostraban con frecuencia perplejos, y no sabían que hacer.

Como estaban sumidos noche y día de lleno en las leyes, carecían de sentido para las relaciones humanas y en algunos casos es difícil prescindir de ellas."

Sin duda alguna, Kafka delineó algunos de los problemas fundamentales del derecho moderno.

Sobre el autor: Franz Kafka (Praga, Imperio austrohúngaro; 3 de julio de 1883 - Kierling, Austria; 3 de junio de 1924) fue un escritor checo que escribió en alemán. Su obra, es considerada una de las más influyentes de la literatura universal, y es una de las precursoras en la fusión de elementos realistas con fantásticos.

Fue autor de las novelas El proceso, El castillo y El desaparecido, la novela corta La metamorfosis y un gran número de otros relatos cortos.

Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez se encuentran entre los escritores influidos por la obra de Kafka. El término kafkiano se usa en español para describir situaciones insólitas, por lo absurdas y angustiosas. Solo unas pocas de sus obras fueron publicadas durante su vida.[1]


[1] Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Franz_Kafka