El costo de la guerra comercial entre China y Estados Unidos

15.07.2020

Artículo escrito por Nicolás Onchalo, abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Aspirante a Adscripto de Segunda en la materia de Derecho Internacional Publico en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y en Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). 


Tras el avance que significó la firma del acuerdo comercial preliminar entre China y Estados Unidos en Enero del 2020 -en el marco de la solución de la guerra comercial- las mutuas acusaciones de culpa sobre el origen de la pandemia de coronavirus han reavivado las tensiones, amenazando con romper la frágil tregua de las dos economías más grandes del mundo. Ahora bien, ¿De qué se trata este asunto de la guerra comercial?, ¿Cuáles son los intereses que protegen ambos países, y cuál es el precio que pagan por ello?

Se entiende por "guerra comercial" al conjunto de actos mediante los cuales un país busca dañar la economía de otro aumentando los aranceles de algunos productos que ese país exporta. Como señala el analista chino Jiang Shixue: "(...) En la época de la globalización, la política tiende a ser económica por naturaleza y los asuntos económicos frecuentemente están vinculados a la política."[1]; el conflicto entre las dos potencias económicas globales por la supremacía del comercio internacional, se combate en sendos escenarios. Desde su comienzo en Marzo del 2018 y durante dos años, ambas partes se han "bombardeado" con aumentos de aranceles de los productos de importación de la contraria, con el fin de desalentar su demanda y favorecer el consumo de los propios. Entre los bienes afectados se encuentran chatarra de aluminio, piezas de aeronaves, automóviles, tuberías de acero, baterías, televisores de pantalla plana, dispositivos médicos, satélites, armas y productos agropecuarios derivados del cerdo y la soja, frutas y frutos secos.

Pese a los intentos conciliatorios -dentro de los que destacan el procedimiento de solución de controversias de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la reunión del G-20 realizada en Argentina[2]- los contrincantes no hallaron tregua sino hasta inicios de este año, cuando firmaron en La Casa Blanca un pacto comercial preliminar que pondría paños fríos al asunto, en el que las partes hicieron concesiones mutuas. Sin embargo, poco duró el "alto al fuego", ya que con la llegada de la pandemia y los consecuentes aumentos del número de casos, de muertes y del nivel de desempleo, el presidente Trump reanudó los ataques contra China en forma de reproches sobre el manejo de su política sanitaria. A partir de estas fluctuaciones es que divisamos dos sectores opuestos que buscan continuar y terminar, respectivamente, la "guerra":

Por un lado, están quienes sostienen que la aplicación de aranceles significa un aumento de la recaudación del Estado, lo que deriva en la posibilidad de que los gobiernos inviertan el dinero en otras iniciativas. Además, los altos derechos de importación significan un incentivo para aplicar una "Nueva Política de Industrialización por Sustitución de Importaciones", donde se busca promover la producción nacional para reemplazar los productos que compra del país contrincante y así, aumentar el PBI. Ejemplo de ello es la política económica impulsada por el primer mandatario norteamericano, "Make America Great Again[3]", donde busca acrecentar la producción de EEUU, fomentar el empleo y reducir el déficit comercial. Por su parte, China implementó su plan "Made In China 2025[4]" a través del cual busca posicionarse como el líder mundial de producción de tecnología, ser el productor de cabecera de inteligencia artificial, robótica y la industria farmacéutica, por lo que, aumentando los aranceles de las importaciones, se haría de una mayor cantidad de divisas y, con ello, poder aumentar la inversión en capital para alcanzar su meta.

En contraste, encontramos las voces de quienes consideran que la aplicación de nuevos aranceles no incide sobre el nivel de empleo doméstico, sino que lo hace sobre el nivel de renta de los consumidores, siendo éstos los que deberán pagar más por los productos y, en consecuencia, sufrirán un detrimento en su capacidad de ahorro. En esta línea de pensamiento, la Directora General del Fondo Monetario Internacional (FMI) -Kristalina Georgieva- expresó: "un hecho del que no hablamos mucho es que las personas más afectadas son las personas con más bajos ingresos, porque son los bienes que compran los que se vuelven más caros en ausencia de un libre flujo del comercio mundial."[5] Además, empresas norteamericanas radicadas en el gigante asiático -entre las que se enumeran Intel, Addidas, Nike y Tesla- adhieren a esta postura, puesto a que ven sus volúmenes de ventas severamente disminuidos. En el caso de la industria del calzado, por ejemplo, los voceros de estas compañías explicaron que: "Si bien los aranceles promedio de Estados Unidos para el calzado son del 11,3% -y en algunos casos puede alcanzar un nivel tan alto como el 67,5%- agregar un aumento de impuestos del 25% por encima de estos aranceles significaría que algunas familias estadounidenses trabajadoras podrían pagar casi el 100% de los aranceles sobre sus zapatos."[6]

Asimismo, agregamos que este altercado rozaría la ilegalidad en el Derecho Internacional, pues los actos en los que incurren ambas naciones son contrarios a la Resolución 2625(XXV) de la Asamblea General de la ONU; el Principio de Nación Más Favorecida: Igual trato para todos los demás (NMF) de la Organización Mundial del Comercio y el párrafo 1 del artículo I del GATT de 1994. La Res. 2625(XXV) de la Asamblea General dice: "Ningún Estado puede aplicar o fomentar el uso de medidas económicas, políticas o de cualquier otra índole para coaccionar a otro Estado a fin de lograr que subordine el ejercicio de sus derechos soberanos y obtener de él ventajas de cualquier orden" [7]. Ambos Estados son Partes de la Organización de las Naciones Unidas, por lo que deben velar por el cumplimiento de sus disposiciones y principios, ergo, no contradecirlas con sus actos. Parecería que al imponer los derechos arancelarios, los Estados interferirían en la economía de su oponente, obtendrían de ello una ventaja y así quebrantarían las disposiciones de la Asamblea General.

Por su parte, el Principio de Nación Más Favorecida dispone que: "Si un país concede una ventaja comercial a otro, debe hacerla extensiva a todos los miembros de la OMC. Un gobierno no debe discriminar entre los servicios o los proveedores de servicios de los demás miembros, sino que debe otorgar a todos los miembros un trato no menos favorable que el que conceda a los servicios similares o los proveedores de servicios similares de cualquier otro miembro"[8]. Además el párrafo 1 del artículo I del GATT de 1994 agrega: "Con respecto a los derechos de aduana y cargas de cualquier clase impuestos a las importaciones o a las exportaciones, o en relación con ellas, (...) cualquier ventaja, favor, privilegio o inmunidad concedido por una parte contratante a un producto originario de otro país o destinado a él, será concedido inmediata e incondicionalmente a todo producto similar originario de los territorios de todas las demás partes contratantes o a ellos destinado."[9]

Podemos concluir entonces que -pese a la complejidad de la trama y extensión de la disputa- es evidente que los perjuicios superan a las ganancias obtenidas, que son más los daños producidos que los réditos conseguidos. Se cumple entonces la regla de la cual ninguna guerra puede escapar: NO HAY BENEFICIOS QUE JUSTIFIQUEN SU COSTO.


[1] https://nuso.org/articulo/china-y-america-latina-recursos-mercados-y-poder-global/

[2] https://www.consilium.europa.eu/es/meetings/international-summit/2018/11/30-01/

[3] https://www.promiseskept.com/achievement/overview/economy-and-jobs/#

[4] https://www.bbc.com/mundo/noticias-43888013

[5] https://es.euronews.com/2019/12/23/la-guerra-comercial-entre-china-y-ee-uu-amenaza-el-comercio-mundial

[6] https://www.bbc.com/mundo/noticias-48361052

[7] https://undocs.org/es/A/RES/2625(XXV)

[8] https://www.wto.org/spanish/thewto_s/whatis_s/tif_s/fact2_s.htm

[9] https://www.wto.org/spanish/docs_s/legal_s/gatt47_01_s.htm#art1_1