Deportistas de 'eSports': ¿conflictos de marcas?

30.06.2020

El confinamiento ha provocado que los protagonistas del mundo del deporte cambien el terreno de juego por el mando de la videoconsola. Las competiciones de eSports han atraído a los atletas cuya participación puede entrar en conflicto con los intereses comerciales de su club. 

Fuente: Diario Expansión - Alejandro Galisteo

Cuando se cumplían dos fines de semana desde la suspensión del fútbol en España, Ibai Llaños, un conocido locutor y youtuber de eSports, organizó un torneo benéfico para recaudar fondos en la lucha contra el coronavirus. Así, cada equipo de LaLiga elegiría a uno de sus futbolistas para que desde el salón de su casa y cambiando el balón por el mando, representara sus intereses.

Pero cuando ya estaban elegidos los 20 jugadores, uno por club, que iban a enfrentarse virtualmente, saltó la sorpresa. Sergi Roberto no jugaba. Con él, se caía su equipo, un gigante del fútbol español, el FC Barcelona. Y no es que al capitán del equipo catalán se le dieran mal la consola y decidiera borrarse a última hora.

La explicación es que Sergi Roberto explicó al club que iba a participar en el torneo a título personal y no hubo problema ninguno por ello, pero la competición fue apadrinada por LaLiga por lo que aquí ya se oficializaba su participación como jugador del Barça.

En ese momento, Sergi Roberto, de acuerdo con el club, decidió que era mejor no participar debido a que uno de los patrocinadores del club se podía incomodar ya que el torneo se disputaba con el videojuego FIFA20 y uno de los patrocinadores del club es Konami, que edita el videojuego rival, PES2020.

"Dentro del marco estrictamente laboral, la participación de deportistas en eventos de eSports estará suscrito a una serie de condicionantes de contenido contractual, que deberán superarse antes de suscribir su participación en la propia actividad", explica María Negro, abogada de Auren.

En este caso, lo que entra en juego en los contenidos contractuales son los derechos de imagen entre el deportista y su equipo. Con carácter general, podrá existir un conflicto entre deportista y club empleadora únicamente en aquellos casos en que la imagen del deportista esté siendo objeto de una explotación económica en el evento de eSports, bien por parte del propio deportista o de un tercero. "

"En caso de que exista una explotación económica, habrá de estarse al alcance de lo pactado entre el deportista y su club o empleador respecto a los derechos de imagen del deportista", asegura Kepa Larumbre, letrado de BDO Abogados, sobre una casuística que pudo estar bajo la renuncia de Sergi Roberto a participar en este torneo.

Derechos del jugador o del club

Para entender por qué un deportista puede poner en juego su contrato con simplemente jugar una partida equivocada, hay que distinguir entre los derechos de imagen individuales y derechos de imagen colectivos.

Los primeros son privados y personales del deportista y le pertenecen a éste. "Son aquellos relacionados con la explotación del derecho de imagen para fines comerciales fuera de lo estrictamente deportivo (anuncios comerciales, promociones, etcétera.) El uso de derechos individuales no se encuentra subsumido en la actividad del deportista para con el club. No obstante, puede negociarse por los jugadores con el club, y si los jugadores cedieran total o parcialmente estos derechos, este hecho sí implicaría una retribución económica que se especificará de forma separada en el contrato y tendrá la consideración de concepto salarial", explica Álvaro Marco, letrado de BDO.

Por su parte, los colectivos le son atribuidos, por lo general, al club, o, en algunos casos, al organizador de la competición. Esto es así porque la firma de un contrato entre el equipo y un deportista implica, per se, la cesión de esta vertiente del derecho de imagen como requisito para la utilización de la imagen del jugador cuando el equipo cuando participe en competiciones oficiales, en actos públicos o institucionales organizados por el club o en otros actos como ruedas de prensa y entrevistas.

"La magnitud de la exclusividad (en cuanto a sectores o territorios) o los compromisos de no competencia a favor de posibles socios patrocinadores del club, se presentarán como piezas nucleares para determinar la participación del deportista en este tipo de actos", explica Emilio Hurtado, abogado de Auren.

No obstante, el letrado recuerda que los deportistas profesionales, como empresarios en su gran mayoría, tienen capacidad para participar y celebrar contratos privados ajenos a la actividad competitiva del club, "siempre y cuando estos no entren en conflicto con los compromisos previamente adquiridos por el club".

Lo que tiene que estar perfectamente definido es quién ejerce las funciones de promotor del torneo o competición. Por ejemplo, si, como ha sucedido, el promotor del torneo de eSport fuera LaLiga, se deberán suscribir los acuerdos previos con el publisher o titular de derechos del videojuego. Mientras que, si el organizador fuera otra compañía, esta deberá regularse mediante un sistema de contrataciones mercantiles entre promotor y jugadores, que podrían participar si no fuera incompatible o entrara en conflicto con los compromisos adquiridos previamente con el club.

¿Posibles sanciones?

En principio, en las competiciones de eSport organizadas por LaLiga o la Federación, la participación del futbolista se ha hecho en su condición de deportista profesional integrante de un club y representando al mismo, por lo que lo más normal es que esos derechos de imagen colectivos estén cedidos al club. En tal caso, será el club el que deberá autorizar la participación del deportista y podrá negarle su participación en caso de que ello suponga vulnerar acuerdos comerciales preexistentes entre club y sus patrocinadores.

"Por el contrario, si la participación del deportista no es en condición de miembro de un club y no representa al club en ese evento, habrá que estar a lo pactado en el acuerdo concreto de cesión de derechos de imagen individual", recuerda Larumbe.

En este sentido, ¿puede un club demandar a un jugador si se olvida de informarles de su participación en el torneo? "En el caso más grave, el club podría sancionarle de conformidad con su código disciplinario interno o exigirle compensación económica por los daños causados, si los hubiera", explica Marco.

Más allá de las cuestiones contractuales, el comportamiento del deportista también se vigila en estos eventos si están participando bajo los colores de un equipo. Por ejemplo, la organización de las carreras de automovilismo Nascar en Estados Unidos decidió suspender al piloto Kyle Larson por lanzar un insulto racista durante una carrera virtual que se emitió el domingo pasado. Además, sus patrocinadores individuales le abandonaron y su equipo suspendió su contrato mientras dure el confinamiento.

No todo es fútbol

Por repercusión y montante económico, los torneos virtuales de fútbol o baloncesto son los más populares para el gran público. Pero son muchos deportes los que se han subido al carro de los eSports durante este periodo. Y las incógnitas que se abren son parecidas.

Por ejemplo, con las grandes vueltas ciclistas suspendidas, son muchos los equipos que han ofrecido la posibilidad a los aficionados de rodar de forma virtual con sus ídolos. Todo esto gracias a los rodillos virtuales, un dispositivo, patentado además por una reconocida marca que apoya a algunas escuadras del pelotón, capaz de simular en el esfuerzo, los puertos de montaña más icónicos.

¿Qué suceden entonces con los torneos que organiza La Vuelta si el equipo de un deportista profesional no tiene suscrito ningún acuerdo con el proveedor de rodillo digital elegido para la ocasión? "En ese caso, y si el ciclista tiene cedidos los derechos de imagen colectivos e individual al equipo, tiene que haber un acuerdo entre el organizador de la competición con el club para acordar las condiciones de participación de su deportista, que puede incluir un reparto de los ingresos generados por el patrocinio concreto", asegura Larumbe.