China da un paso en el bienestar animal a causa del Coronavirus

11.04.2020

Artículo escrito por la Dra. Ana Belén Bosc, abogada especializada en Derecho y Bienestar Animal. Master en Animal Law & Society por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). 


La ciudad china de Shenzhen decide prohibir la venta y consumo de animales silvestres y los llamados "animales de compañía". Dando un gran paso para el bienestar animal.

En épocas de la presente crisis mundial, la población de cada continente permanece confinada en sus hogares para evitar el contagio y consecuente expansión del COVID-19 y, paradójicamente, aunque algunos podrían llamarlo "karma", por el otro lado, el reino animal degustando la libertad que el humano le ha privado durante siglos de explotación y maltrato. Mientras tanto, surge recientemente, una medida jurídica en Shenzhen, una de las ciudades más grandes de China (país cuna del nacimiento de esta pandemia, al cual se lo responsabiliza principalmente por sus hábitos gastronómicos reprochables por parte de nuestra cultura occidental), mediante la cual se prohíbe el comercio y consumo de animales silvestres y de los llamados "animales de compañía" para fines alimenticios. Esta nueva normativa entrará en vigor a partir de los primeros días de mayo, por lo que algunos sitios web consideran que todavía está sujeta a revisión y posterior reglamentación.

Cabe aclarar que aproximadamente se consumen 10 millones de perros y 4 millones de gatos por año, siendo una práctica común en determinadas regiones de China. Así como también podemos mencionar, aunque es de público conocimiento, la existencia del festival de carne de perro que se celebra cada año en Yulin, en el cual golpean hasta la muerte a estos animales para poder consumir su carne, fomentando un práctica extremadamente cruel y reprochable por parte de los defensores animalistas.

Se sospecha que uno de los animales destinado al consumo humano, cuya venta se encuentra en los denominados mercados "húmedos" como lo llaman comúnmente, los cuales son mercados de animales mantenidos vivos de cualquier especie como aves de corral, animales de granja, animales de compañía y animales silvestres, fue la causal de que la pandemia se produzca. El fin de esto mercados es que el animal sea sacrificado en frente de su comprador, para que éste se asegure que la carne es fresca, ignorando que estos sitios son caldos de cultivo para brotes epidémicos, ya que no existe la higiene y bromatología adecuada para la venta de alimentos y donde se amontonan animales de distintas especies entre sus propias heces y desechos y permanecen animales muertos junto con los vivos en las mismas jaulas.

Asimismo, las autoridades de la mencionada urbe prohibieron el consumo de carne de perro y gato, fundamentando su prohibición en la relación profundamente estrecha que estos animales poseen con los humanos, así como también, basaron su argumento en que este tipo de prohibición es una práctica propia de países desarrollados.

Se puede observar, a raíz de estos argumentos, el claro enfoque antropocentrista que la nueva medida posee, ya que se basan en que estos animales son animales de compañía para el "humano", por lo que se debe velar por su vida. Asimismo, el claro intento de copiar las medidas adoptadas por países occidentales desarrollados.

Estas nuevas medidas poseen una sanción administrativa consistente en multas a partir de 100.000 yuanes (unos 13.000 euros). El valor de la misma varía según el tipo de animal decomisado.

Por otro parte, la continuidad de la cría de animales salvajes para fines medicinales sigue siendo permitida, como por ejemplo la explotación de osos para el consumo de su bilis o la explotación de tigres para el consumo de sus huesos, significando una vida de padecimientos para estos indefensos en aras a la obtención de "curas" a determinadas enfermedades, a pesar de que los resultados de estos métodos medicinales no fueron comprobados científicamente como beneficiosos. Pero sí la prohibición radica en utilizar a estos animales como alimento.

Esta nueva Ley significa un gran paso para que la cultura oriental abandone la práctica del consumo de animales considerados de compañía, como los son los perros y gatos, entre otras especies, y se proteja un poco más la fauna silvestre.

Aun así, cabe mencionar, que el cambio en la forma en la que tratamos al reino animal debe cambiar de manera global. El consumo de carne animal ya no es considerado científicamente como el medio fundamental de la subsistencia del ser humano, por lo que esta práctica sólo se mantiene por costumbre, provocando de esta manera, que la contaminación, el calentamiento climático, la deforestación, la extinción de especies y la explotación animal en general, sean completamente en vano.